HanGeng
Referencia – SIN CAPÍTULO
La academia de danza de Beijing era
un lugar muy concurrido ya que era la única que había en China por lo tanto los
que entraban ahí tenían que sentirse privilegiados ya que su talento los había
colocado en ese lugar y no podían desaprovechar la oportunidad.
HanGeng
era un alumno de esa institución y a sus 16 años era uno de los mejores de su
salón, era muy querido por muchos maestros y compañeros por su siempre buen
sentido del humor y su gran habilidad para el baile; él era originario de
Mudanjiang pero a los 14 años decidió irse a vivir a Beijing ya que su gran
pasión era el baile y vio la oportunidad de entrar a la academia, así que no
dejó pasar la oportunidad.
HanGeng
salía de la academia como todos los días a las cinco de la tarde, al llegar a
la puerta principal se detuvo viendo para todos lados como buscando a alguien,
se puso un poco triste al no ver a nadie, de seguro de nuevo tuvo mucho que
hacer en su academia y no llegaría, se sentó en una baranda que había en las
escaleras de la entrada y sacó un libro el cual comenzó a leer, no tenía nada mejor
que hacer ya que no quería llegar a su departamento a hacer nada, mejor sentir
la brisa de la tarde y enfrascarse en una buena lectura. Tan metido estaba en
el libro que no se percató como alguien se ponía detrás de él y de pronto
sintió como le tapaban los ojos, alzó sus manos y las puso sobre las de la
persona que le obstruía la vista comenzando a tocarlas mientras esbozaba una
sonrisa.
-
¿Me
pregunto quien podrá ser?... estas manos están muy ásperas y maltratadas… de
seguro es algún indigente de la calle que solo quiere que le de una limosna… -
en ese momento quitaron las manos de sus ojos y pudo girarse a ver a la persona
que se los había tapado la cual tenía una cara de ofendido
-
¿Cómo
que ásperas y maltratadas?... HanGeng eso no es cierto… - el mencionado sonrió
más marcadamente mientras atraía a su cuerpo el del otro en un abrazo que lo
sentía necesitado, luego tomó su rostro con ambas manos y junto sus labios con
los del otro en un beso tierno y delicado, después de unos minutos así se
separaron viéndose a los ojos
-
Yo
se que no es cierto, tus manos son las más suaves y delicadas que jamás he
conocido…
-
Entonces
no digas esas cosas que me haces creer que es cierto… - dijo el otro inflando
las mejillas como niño chiquito
-
Mi
vida, sabes que estoy jugando, si nunca me canso de decirte que eres el chico
más guapo sobre la tierra
-
No
es cierto, siempre me estas diciendo cosas feas y más sobre mis manos… creo que
ya no te gusto – dijo bajando el rostro haciendo que el fleco tapara sus ojos,
HanGeng tomño su barbilla e hizo que la levantara para verlo a los ojos una vez
más
-
Henry,
nunca vuelvas a decir eso que ahí si que me molestaré… jamás y escúchalo bien,
jamás digas que te ya no me gustas por que eso es una gran mentira
-
¿En
serio? – el otro lo miró un momento y sonrió de lado
-
Bueno,
tienes razón… ya no me gustas… - Henry abrió los ojos desmesuradamente por lo
que el otro aclaró rápidamente - …ahora me encantas… te amo Henry
-
Yo
también te amo HanGeng – dijo lanzándose a sus brazos y robando besos de vez en
cuando
-
Creí
que ya no venías hoy
-
Ya
sabes la academia, nos hacen ensayar demasiado tiempo y a veces hasta horas
extras, es un verdadero relajo ahí…
-
Pero
te estas haciendo cada día mejor mi amor, veras que muy pronto serás el mejor
violinista de Asia y después, el mejor del mundo
-
Jajajaja
no seas exagerado, no quiero ser el mejor del mundo ni de Asia, solo quiero ser
el mejor para ti…
-
Entonces
ya te graduaste y con honores, para mi ya eres el mejor…
-
Waaaa
que cursi eres a veces… ¿pero sabes que?... me encantas…
-
Y
tu a mi…
-
Anda
vamos a comer que ya es tarde y mi panza ruge de hambre, no he comido nada en
todo el día…
-
Ni
yo, te podría comer enterito en este momento…
-
Uy,
¿esa es una proposición?
-
Si
lo quieres ver así… entonces si…
-
Bien
pues tendrá que ser después de que comamos “comida”, en verdad mi panza no me
deja hacer otra cosa…
-
De
acuerdo, vamos… - los dos chicos se fueron a un restaurante a comer
Henry
era un chico de 15 años que había nacido en Canadá, pero su familia era China
por lo tanto cuando tenia 13 años se fue a vivir con su abuela paterna mientras
su padres se quedaron en América; había conocido a HanGeng hace un año en un
evento de artes que se efectuaba de vez en cuando entre las distintas
academias, desde el momento en que se habían visto habían hecho mucha química,
y después de unos meses de salir decidieron ser novios de los cuales ya tenían
seis meses.
Al
terminar de comer se fueron al departamento de HanGeng, apenas llegaron las
caricias y los besos no se hicieron esperar, los dos eran unos chicos muy
controlados pero casi no se veían por sus diversas actividades, así que cada
vez que podían aprovechaban al máximo cuando estaban juntos.
-
¿Quieres
ir a la recámara?- preguntó HanGeng algo ansioso sobre los labios de su novio
el cual tenía los ojos cerrados
-
Si…
quiero ser tuyo una vez más… - no necesito que se lo repitieran, lo tomó de la
mano y lo jalo prácticamente hasta dicho lugar recostándolo suavemente sobre la
cama mientras el se colocaba encima de él procurando no aplastarlo con su peso
-
No
puedo creer que seas mío… eres el mejor regalo que la vida pudo darme…
-
Y
yo agradezco a la vida el que me haya hecho conocerte, no se que haría sin ti
HanGeng
-
De
seguro aburrirte y ser virgen aún… - comenzó a reír sonoramente mientras el
otro rodaba sus ojos pero con una sonrisa en sus labios
-
Mejor
utiliza esa boca para algo mejor que decir tonterías y bésame… - lo jaló
fuertemente haciendo que sus bocas chocaran pero sin dolor alguno, sino todo lo
contrario, era un placer degustar el sabor del otro
Mientras
se besaban las caricias no pudieron estar ausentes, HanGeng recorría con sus
manos todo el cuerpo de su novio brindándole sensaciones placenteras ya que se
conocían muy bien, y sabían donde tocar para hacer alucinar al otro.
El
mayor fue quitando la ropa de Henry y tirándola al piso junto con la suya que
era retirada al mismo tiempo, cuando por fin estaban desnudos se contemplaron
totalmente, era una delicia ver la perfección de sus cuerpos y sus
respiraciones agitadas solo por el puro hecho de saber que uno le pertenecía al
otro; HanGeng atacó el cuerpo de su novio con besos húmedos repartidos por
todos lados, el más chico comenzaba a gemir sonoramente, sentir los labios del
otro sobre su piel era una maravilla que solo él podía disfrutar.
-
Mmm…
HanGeng, haz… hazme tuyo ya… te necesito…
-
Veo
que tienes prisa pequeño…
-
No,
pero hace mucho que no te siento y quiero sentir tu calor dentro de mi
-
Lo
que tú ordenes mi amor…
El
mayor se colocó una vez más sobre su novio abriendo sus piernas para que le
diera acceso a su mayor placer; con todo y que Henry tenía una cara muy
angelical, cuando estaban en la intimidad parecía otro, ese niño tímido y
tierno se convertía en un amante exigente y fuerte, por lo cual solo cuando fue
su primera vez pidió que lo prepararan, pero desde ese momento cada vez que
hacían el amor no le gustaba que lo hiciera, a lo que justificaba con que de
ser así no podía sentir del todo a su pareja y él no probaba la delicia de
entrar de forma apisonada y sentir mayor placer.
Henry
soltó un fuerte gemido cuando HanGeng entró en el totalmente, era algo que
dolía pero que sabía que se convertiría en placer en cuestión de minutos. El
mayor no se movió por un momento, le gustaba sentirse dentro de él y al otro
sentirlo dentro suyo.
-
Me
haces sentir la gloria bebe
-
Y
yo quiero ser esa gloria por siempre… aaahhh te amo… - el otro respondió con un
beso mientras comenzaba a moverse, el vaivén era lento pero profundo, sus
cuerpos se acoplaban perfectamente y provocaban sonidos que eran por demás
excitantes
-
Aún…
recuerdo nuestra primera vez… mmm
-
¿Es
mejor que ahora? Aahh
-
Siempre
es mejor, pero… esa fue muy especial… me trataste tan bien que siempre te lo
agradeceré… mmmm
-
Yo
te tengo que agradecer a ti… el estar conmigo…
-
Mmmm…
cállate y sigue moviéndote… aaahhh
Así
era su novio, demandante a la hora de la intimidad y esa doble faceta le
encantaba, no había nada mejor que estar con él y compartir ese momento juntos.
Después de varias embestidas por fin se liberó dentro de Henry llenándolo
completamente, salió de su interior y descendió hasta la intimidad de su novio
comenzando a lamer su virilidad para que ahora él pudiera liberarse; recorrió
toda su extensión repartiendo besos y lamidas que hacían que el otro se
retorciera del placer, cuando lo metió completamente en su boca comenzó a
succionarlo fuertemente con movimientos de arriba para abajo hasta que sintió
como su semilla inundaba toda su boca, se levantó y trago todo, ese era su
premio por el mejor momento que podía tener en su vida; subió de nuevo sobre su
cuerpo y lo besó apasionadamente, luego se recostó junto a él y con un fuerte
abrazo y sin decir palabra alguna se durmieron abrazados con una sonrisa en sus
rostros.
Por
fin había llegado el verano y con ella las presentaciones de lo aprendido en el
semestre en la academia de danza, era un evento donde todo el publico tenía
acceso, era bueno para sus carreras ya que mucha gente importante los veía y
luego contrataba para formar parte de productoras que los lanzaban a la fama;
HanGeng estaba un poco triste ya que Henry no podía ir a verlo puesto que él
tenía una presentación también, pero sabía que todo su corazón estaba con el
acompañándolo así como el de él estaría a su lado.
Las
presentaciones fueron un éxito y como siempre HanGeng destaco de entre los
demás, una vez que termino la etapa de performances, comenzó el festival que
hacía la academia donde varios estands se ponían algunos para inscripciones,
otros para entretenimiento y otros cuantos de diferentes tipos de comidas;
HanGeng comenzaba a recorrer el lugar bastante aburrido, extrañaba mucho a su
novio y se preguntaba como le habría ido en su presentación, estaba tan sumido
en sus pensamientos que no vio a una persona que en ese momento choco con él.
-
Lo
siento… - dijo ayudando a levantar del suelo a quien por su distracción había
tirado
-
No
te preocupes – dijeron en un chino bastante malo, pero entendible; al pararse
pudo darse cuenta que era un muchacho algo extraño y por obvias razones no era
chino
-
No
eres de aquí ¿verdad?
-
No,
soy koreano… - decía mientras se sacudía la ropa con extrema fuerza, como si en
verdad se hubiera caído sobre excremento; HanGeng sonrió ante las acciones del
otro, ahora que lo veía bien parecía mas una chica que un chico, pero la voz lo
delataba, decidió hablarle en hangul para un mejor entendimiento
-
¿Estas
de visita en China?
-
Wow…
hablas muy bien hangul… ¿eres de Korea? Y si, estoy de vacaciones…
-
No,
soy chino, pero en la academia nos enseñan idiomas ya que algunos maestros son
de diferentes nacionalidades y necesitamos entenderles a la perfección… - al
terminar de decir eso el muchacho extraño se lanzo a los brazos del otro con un
brillo muy especial en los ojos
-
¡¡WAAAA!!...
tú eres ese chico que bailo divino hace un rato, me encanto tu presentación,
más cuando lo hiciste solo…
-
Muchas
gracias... por cierto disculpa mi falta de atención, mi nombre es HanGeng y
tengo 18 años…
-
Somos
de la misma edad, eso es maravilloso… mi nombre es Kim HeeChul… mucho gusto
Hannie…
-
¿Hannie?
-
Siiii…
¿se escucha muy cute no crees?
-
Si
tu lo dices… – ese chico le había caído muy bien, se veía que estaba algo loco
y era demasiado extrovertido, pero se veía buena persona - …oye ¿no quieres ir
a tomar algo? hace bastante calor
-
Claro,
yo te invito solo porque bailas muy bonito jejeje
En la
cafetería estuvieron platicando por horas, HeeChul le contaba al otro sobre
Korea y que un día tenía que ir a conocerlo, le contó que él era de Seoul y que
estaría en Beijing por una semana, eso alegró mucho al otro, ya que podía
enseñarle la ciudad con calma gracias a las vacaciones que el verano traía en
la academia; ya cuando estaba comenzando a anochecer HeeChul se despidió de él
diciendo que su madre lo esperaba en el hotel para ir a ver a no sabía quien,
pero que tenía que ir, pero que al otro día podían verse para comenzar el tour.
Cuando HanGeng llegó a su departamento llamó a su novio para preguntarle como
le había ido y como siempre la respuesta fue afirmativa, le contó del chico que
acababa de conocer y que si tenía libre el otro día para acompañarlo a
mostrarle la ciudad por lo que el otro respondió que ahí estaría puntual. Tal
como habían quedado, al otro día
Henry y HanGeng estaban en el lobby del hotel esperando a que el extranjero
bajara, después de unos quince minutos por fin apareció algo apurado.
-
Lo
siento Hannie… es que no sabía que ponerme…
-
Jajaja
no te preocupes, a veces pareces una chica…
-
Otra
vez con lo mismo, pero te perdono solo porque en verdad me gustó como bailas,
sino te castigaba con el poder de mi indiferencia… - HeeChul por fin notó que
había alguien al lado de su amigo chino, por lo cual se acercó a él y lo tomó
de las mejillas apretándolas delicadamente - …waaaa ¿quién es este carretón tan
lindo?
-
Es
mi novio Henry… espero que no te moleste que nos acompañe y que no te moleste
que seamos… pues tu ya sabes…
-
No
te preocupes, a mi también me gustan los chicos… hacen una pareja genial, se
ven tan lindos… mucho gusto Henry, soy Kim HeeChul y soy de Korea… - Henry se
le quedaba viendo fijamente cosa que noto HeeChul, por tal motivo hizo un
ademán muy marcado llevándose las manos a los cabellos pero sin despeinarse -
…ciertoooo… de seguro no me entiende nada porque no habla hangul… y yo aquí
como loco hablando jajaja...
-
Mu…mucho
gusto HeeChul, si entiendo el hangul, en mi academia es igual que en la de
HanGeng… - contestó todo sonrojado y bajando un poco el rostro
-
¡¡Ufff!!
Que alivio, así me podré comunicar bien con los dos sin problema… bueno y ¿a
dónde iremos?
-
Pues
que te parece mi amor si le mostramos el centro comercial, se ve que es de esos
chicos que les gusta andar viendo aparadores…
-
Excelente,
leyeron mi mente, aunque luego me tienen que llevar a algún lugar así cultural,
sino no parecerá que vine jajaja…
Por
fin los tres chicos se fueron al lugar acordado, estuvieron platicando, o más
bien HanGeng y HeeChul ya que Henry estaba muy callado, y viendo diferentes
tiendas de las cuales en casi todas el koreano se llevaba al menos una cosa; después de un buen rato
decidieron ir a una feria que habían puesto a un lado del centro comercial, se
subieron a varias atracciones llegando
por fin a la última que era la montaña rusa, HeeChul se quería subir
aunque luego gritaba como vieja de mercado, pero estaba tan emocionado que eso
no importaba.
-
No
creo HeeChul, a Henry y a mi no nos gusta subir a ese tipo de atracciones…
-
Aaahh…
¿entonces me subiré solito?
-
Me
temo que…
-
Yo
me subo contigo… - dijo de pronto Henry sorprendiendo a su novio, el motivo por
el cual ellos no se subían a esas atracciones eran precisamente porque a Henry
no le gustaba, solo que siempre le había hecho creer que eran ambos para no
hacerlo sentir mal
-
¿De
verdad?... excelente… anda vamos – HeeChul jaló de la mano a Henry y se
subieron al juego dejando a HanGeng bastante confundido; después de que la
atracción terminó regresaron a donde estaba el otro esperándolos, pero este
tenía una cara de fastidio
-
Creí
que nunca se bajarían de ahí
-
Es
que nos subimos dos veces, es increíble la sensación… ¿verdad Henry?
-
Si…
- dijo sin quitarle la vista de encima al koreano, cosa que enseguida notó el
otro el cual tomó de la mano a su novio posesivamente
-
Bueno,
creo que ya es tarde, te iremos a dejar a tu hotel…
-
Si
tienes razón, ya mi mami ha de estar preguntándose donde anda su tesorito… o
sea yo jejeje
Los
tres se encaminaron al hotel de HeeChul y lo dejaron ahí despidiéndose y
quedando de verse al otro día para seguir saliendo a pasear; cuando por fin se
quedaron solos HanGeng llevó a Henry a cenar a su departamento, una vez que
estaban ahí no se hicieron esperar las preguntas.
-
¿Por
qué te subiste a ese juego si no te gusta?
-
Tenía
que ser cortes con HeeChul, viene de lejos y solo por nuestro temor no iba a
disfrutar de nada…
-
Estuviste
muy callado todo el tiempo, se que no eres de muchas palabras con extraños pero
esta vez fue excesivo…
-
Él
habla mucho, no hacía falta que yo hablara si el lo hacía por los tres…
-
De
todas formas fue exagerado…
-
¿Estas
enojado? – preguntó viéndolo fijamente a lo que el otro solo desvió la mirada
-
No,
solo que te comportaste muy extraño…
-
Pues
discúlpame si traté de ser amable con tu amigo – dijo con tono enfadado
-
No
es mi amigo… solo es un conocido…
-
Pues
lo que sea, no creo que sea pecado tratar de ser cortes… - HanGeng respiro
profundamente, no quería discutir con su novio por lo que prefirió llevar la fiesta
en paz
-
De
acuerdo, lo siento, solo que te noté muy extraño… pero no me hagas caso…
cambiando de tema, ¿quieres que te pase a ver mañana al recital? – Henry bajo
el rostro mientras comenzaba a hablar
-
No
iré…
-
¿Qué?
-
No
iré al recital, lo estuve pensando y no iré esta semana a la academia
-
¿Pero
porque?
-
Porque
ya lo decidí… mejor me voy, te veo mañana en el hotel de HeeChul… no vemos… -
se acercó a su novio y le dio un rápido beso en los labios saliendo casi al
instante del departamento, HanGeng estaba muy extrañado ¿por qué se comportaba
así Henry?
La
semana fue pasando y todos los días se veían con HeeChul para ir a algún lado,
a diferencia del primer día, Henry se notaba más participativo y en ocasiones
el que comenzaba una charla en la cual se atacaba de la risa junto al koreano;
el último día en el cual HeeChul estaría en China, HanGeng recibió una llamada
de la academia donde le pedían que si podía ir a firmar unos papeles necesarios
para su beca, por lo tanto tuvo que irse dejando a los otros dos solos por un
par de horas, por la hora que era decidieron verse en el hotel de HeeChul así
daba tiempo de que HanGeng se despidiera de él una vez que llegara.
Como
había dicho, fue a la academia y lo hicieron esperar un buen rato para
entregarle los papeles a firmar, estaba desesperado por regresar ya que tenía
un presentimiento, cuando por fin el trámite terminó salió prácticamente
disparado hacia el hotel del koreano, una vez que llegó entró al lobby pero no
los veía, se acercó a la recepción y pregunto por HeeChul, le dijeron que si lo
vieron entrar con otro chico y que se habían ido a la sección de albercas por
lo que agradeciendo se fue hacia allá.
Cuando
llegó no vio aparentemente a nadie, pero en eso escucho un llanto por lo cual
se asomó detrás de un pilar que dejaba ver una parte un poco oculta de la zona;
pudo apreciar como Henry lloraba en el pecho de HeeChul y este tenía una cara
de apuro enorme, no escuchaba nada, solo vio como el koreano de vez en cuando
acariciaba el cabello de su novio y este pasaba sus brazos por el cuello del
otro, en ese momento salió de su escondite y se acercó a ellos sorprendiéndolos
enormemente.
-
¿Qué
esta pasando aquí?
-
Hannie…
que susto nos diste…
-
¿Por
qué lloras Henry? – preguntó viendo a su novio e ignorando al otro
-
Por
nada… por una tontería… ¿cómo te fue? – preguntó con algo de indiferencia cosa
que captó al momento HanGeng, iba a responder pero en eso el celular de HeeChul
comenzó a sonar
-
¿Diga?...
si mami… ya estoy en el hotel, ahora subo… si ya tengo todo listo… ¿qué?... voy
enseguida, solo me despido de mis amigos… adios… - colgó por fin viéndolos con
los ojos un poco rojos - …chicos me tengo que ir, fue un súper gusto haberlos
conocido, ojala algún día puedan ir a Seoul y ya saben que tienen las puertas
abiertas en mi casa, la pasaríamos excelentemente bien…
-
Gracias
– dijeron al unísono los chinos
-
Aish…
odio las despedidas… los extrañaré… - dijo comenzando a derramar unas cuantas
lágrimas y abrazando a ambos chicos, primero HanGeng, luego Henry; cuando se
separó le dio un beso en la mejilla a cada uno - …Hannie, tienes mi correo,
cualquier cosa me mandas un mail… no nos despedimos… hasta pronto… - HeeChul se
fue corriendo, si se quedaba ahí un momento más era capaz de llevárselos en la
maleta, pero sabía que eso era imposible
Salieron
del hotel y se fueron a caminar por ahí, ninguno decía nada, desde que HeeChul
no estaba todo era un total mutismo entre ellos, HanGeng no lo aguantó más y
detuvo el andar de su novio encarándolo en el momento.
-
¿Qué
pasa Henry
-
Nada…
- dijo soltándose bruscamente del agarre del otro
-
¿Cómo
no va a pasar nada?... ¿por qué llorabas hace rato en el hotel?
-
Ya
te dije que por una tontería, deja de preguntar lo mismo ¿quieres?
-
¿Por
qué me estas hablando así?...
-
¡¡Ya
me harté de que siempre me trates como si me fuera a romper!!... si quiero
llorar lo haré, si quiero comer algo lo comeré… deja de cuestionarme… - dijo
yéndose corriendo de ahí dejando al otro totalmente en shock, cuando reaccionó
Henry ya no se veía
Los
días pasaron y HanGeng no encontraba a Henry por ningún lado, no contestaba su
celular, siempre que iba a casa de la abuela no estaba, en la academia le
decían que tenía varios días sin ir y eso lo estaba preocupando muchísimo;
cuando por fin volvió a su departamento se sorprendió y se alegró de ver que
Henry estaba recargado en la puerta esperándolo, corrió desde el ascensor y al
llegar ante él lo abrazó muy fuerte, con rapidez abrió la puerta y lo hizo
pasar, una vez adentro lo volvió a abrazar y comenzó a besarlo, pero el otro no
respondía ninguna de las dos cosas, cosa que extraño mucho al mayor, pero
primero quería saber porque no se había aparecido antes.
-
¿Por
qué traes esa cara amor?... ¿dónde habías estado estos días? – Henry se separó
del otro y le dio la espalda
-
Arreglando
mis papeles… me regresaré a Canadá…
-
¿Qué?
– HanGeng no podía creer lo que escuchaba
-
Eso,
me vengo a despedir… salgo en unas horas para allá… - las lágrimas no se
hicieron esperar en los ojos del mayor, eso tenía que ser una pesadilla
-
No…
no puedes irte… no puedes dejarme… ¿paso algo con tus padres?... si quieres te
acompaño allá… yo…
-
HanGeng…
lo he estado pensando estos días y por fin tome la decisión… ya no te amo… ya
nada me retiene aquí… - el mayor se recargó en la pared más cercana, estaba a
punto del desmayo, no podía ser cierto lo que escuchaba, pero lo principal,
porque de esa decisión
-
¿Por
qué?... ¿porque dejaste de amarme?
-
Me
enamoré de otra persona…
-
Pero
eso es imposible… ¿quién?... – se acercó a él tomándolo de los brazos
fuertemente - …¿de quien te enamoraste?
-
Él
esta muy lejos de aquí… en poco tiempo
me di cuenta que era lo que yo realmente necesitaba y en el encontré todo eso,
me sentí identificado, libre, cómodo… no que contigo no estuviera así, pero fue
diferente… pero eso ya no importa, porque ahora él esta lejos… - HanGeng
levantó el rostro que había bajado al momento de comenzar a escuchar al otro
-
Es
HeeChul ¿cierto?
-
Si…
por eso lloraba ese día en el hotel… le había confesado mis sentimientos pero
el me rechazo por dos razones… la primera porque no vivimos en el mismo país… y
la segunda, por ti… y no sabes cuanto te odie en ese momento…
-
Henry…
por favor reacciona… ¿estas siendo conciente de lo que dices? – decía con
desesperación y lágrimas en los ojos
-
Muy
concierte… ya no puedo estar contigo HanGeng, y te agradezco infinitamente todo
el tiempo que me hiciste feliz, pero ya no podrá ser eso, porque mi corazón ya
tiene otro dueño… gracias por el amor que me diste, créeme que te ame, pero eso
se acabó ya… espero que seas feliz porque te lo mereces… adiós y hasta siempre
HanGeng, ojala que algún día nos volvamos a ver…- Henry caminó hacía la puerta
y cuando llegó a ella la abrió, estaba a punto de salir pero los brazos de
HanGeng se lo impidieron mientras lloraba sobre su espalda
-
¡¡No
te vayas por favor… no te vayas…!! – suplicaba el mayor con desgarradora voz,
el menor bajó el rostro comenzando a soltar unas cuantas lágrimas más que de
tristeza, de pena infinita
-
Lo
siento… es lo mejor – tomó una de sus manos y la beso, después se soltó de su abrazo
y sin voltear siquiera salió del departamento cerrando la puerta para no volver
nunca más
HanGeng
quedó sobre la puerta llorando inconsolablemente, había perdido al amor de su
vida y por una tontería; en ese momento recordó a HeeChul, de pronto estrelló
su mano sobre la pared de al lado
hiriendo un poco sus nudillos, su rostro estaba totalmente desfigurado por el
dolor y la rabia, pero sabía que algo tenía que hacer.
-
Me
las vas a pagar HeeChul, juro que te haré sufrir con lo que más te duela, lo juro
por Henry el cual me arrebataste maldito… ¡¡¡TE LO JURO!!!
Caminó
a su habitación donde comenzaría a ver que cosas necesitaba para hacer pagar a
ese maldito el haber osado meterse entre sus vidas, si nunca hubiera aparecido
nada de esto habría pasado y el seguiría feliz junto a Henry, pero ya se las
cobraría y con creces….
~FIN DEL
ESPECIAL~


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