KyuHyun
Referencia – SIN CAPITULO
Generalmente
era un chico solitario, no gustaba de estar acompañado de mucha gente ya que
sus padres lo obligaban a estudiar mucho y la mayor parte del tiempo estaba en
su habitación repasando las lecciones que en el colegio le enseñaban y en este
caso, en los cursos de verano que le imponían tomar. Este año entraba al primer
semestre del colegio Godeung Hakgyo y tenía que ser uno de los mejores alumnos
como en todos los colegios a los cuales había asistido.
Un
día ya harto de estar encerrado, decidió ir a dar una vuelta aprovechando que
sus padres habían salido a una comida en casa de unos amigos; no lo tenían
encerrado como muchos pensaban, pero la costumbre de estar casi siempre en su
casa hacía creer a quienes lo conocían que su actitud era así por culpa de sus
padres, que en cierta forma no estaba muy alejado de la realidad.
Después
de unas horas de vagar por ahí decidió que lo mejor era volver a su casa, pero
pensó regresarse por otro camino que no era el que había tomado de ida así
vería cosas nuevas y no lo mismo; pasó por una calle donde habían muchos
locales y tiendas departamentales por lo cual se detenía cada cinco minutos a
ver por las vitrinas pero sin que nada le llamara la atención.
Ya
casi llegando a la esquina se dio cuenta que había una escuela de artes
marciales, en específico de tae-kwon-do, desde afuera se podía ver todo lo que
pasaba dentro por lo cual decidió mirar un poco lo que pasaba dentro.
Nunca
había sido un chico de violencia por lo tanto ver que muchos chicos y unas
cuantas chicas prácticamente se golpeaban y azotaban en el suelo no era nada
atrayente para él, estaba a punto de irse cuando un señor de mediana edad salió
del lugar con su “Dobok” blanco y su “Ti” en color negro, en clara señal de ser
un profesional en la materia; se acercó a él y lo miró detenidamente cosa que
puso un poco nervioso a KyuHyun.
-
Buenas
Tardes amigo ¿te gustan las artes marciales?
-
La
verdad no señor, se me hacen muy violentas…
-
Eso
sin duda, pero son una autodefensa impresionante
-
Pues
si, pero la violencia no va conmigo…
-
Deberías
de animarte a practicarlo, es un deporte muy sano y además de todo es una seña
muy particular de Korea
-
Se
lo agradezco mucho, pero no estoy muy interesado en eso – dijo algo apenado más
que nada por la insistencia del hombre que por su propia respuesta
-
De
acuerdo, no insistiré más hijo, pero si te decides ya sabes donde estamos
-
Gracias,
no le aseguro nada, pero lo penaré… - dijo más por compromiso que por realmente
meditarlo; el hombre se giró para entrar de nuevo al establecimiento cuando la
puerta se abrió súbitamente dejando ver a un chico que salía a la carrera
-
¿A
dónde vas tan de prisa SungMin?
-
No
sabía que estabas aquí afuera… tengo que llegar a casa rápido para cambiarme y
alistarme ya que tengo que ir por unas cosas del colegio, ya no falta mucho
para comenzar clases y necesito tener todo listo… más si quiero seguir con mi investigación…
-
Sigues
con eso… ya te dije que dejes eso en mis manos, sencillamente se un muchacho
normal con una vida normal…
-
Y
lo soy, solo que quiero ayudarte y he encontrado muchas cosas que se que te
serán de ayuda… solo déjame seguir con esto…
-
Muy
bien, solo no te metas en problemas ¿de acuerdo?
-
Bien,
nos vemos luego…
El
chico de nombre SungMin salió corriendo subiendo a su auto el cual salió
disparado por las calles bajo la negativa del que parecía ser su profesor al
ver dicha acción, luego el hombre entró por fin al establecimiento para
continuar con las clases que había interrumpido al ver a KyuHyun viendo desde
afuera. Por otro lado el mencionado seguía viendo por donde el auto de SungMin
se había perdido ¿quién era ese chico? y ¿por qué le había llamado tanto la
atención?
Decidió
irse por fin a su casa sin detenerse por ningún lugar, al llegar se encerró en
su habitación recordando el nombre del chico al que había visto salir del
gimnasio de artes marciales, no era feo, o al menos no le había parecido así;
nunca se había puesto a pensar en sus preferencias sexuales ya que ni hombres
ni mujeres le habían interesado, pero esta era la primera vez que alguien
atrapaba su atención de esa manera, eso quería decir que ¿era gay?; mejor era
que no pensara en eso y se pusiera a estudiar, ya faltaba poco para entrar a
clases y no quería distraerse con nada.
Al
otro día su madre le dijo que sería bueno que fuera a comprar su uniforme de
una vez, ya que entre más cerca fueran los días, más problemas tendría para
encontrar con rapidez las cosas y no permitiría que su hijo fuera como
cualquier vago de civil, eso jamás pasaría con alguien de su familia, antes que
nada la responsabilidad se tenía que notar.
Sin
poder oponerse, salió de su casa con rumbo al centro comercial, aún era menor
de edad y no le permitían andar en auto, aunque que a los 17 ya podían andar
con un permiso especial, pero él aún tenía 16 así que tenía que esperar un
tiempo más para que por fin le dieran el auto. Cuando iba por la esquina de su
casa se topó con unos chicos que nunca había visto, pero no les dio importancia
y siguió su camino, hasta que escucho como decían su nombre.
-
¿Tú
eres KyuHyun? – el aludido se detuvo y volteó extrañado, que el supiera nadie
lo conocía por ahí
-
Si…
-
Vaya…
entonces si existes, yo creía que eran mentiras y chismes de vecinos jajajaja –
rió uno de los muchachos acercándose a él
-
¿Qué…
que es lo que quieren? – pregunto un poco temeroso
-
Nada,
solo nos dio curiosidad el saber de tu existencia, tu madre habla mucho con las
nuestras y habla de ti, pero nunca nadie te ha visto, creíamos que a lo mejor
estaba loca e inventaba que tenía un hijo, pero vemos que nos equivocamos…
-
No
le digas loca a mi mamá… - dijo algo enfadado, aunque aún se le notaba el temor
en la voz
-
Vaya
y tienes carácter, tan frágil que te ves… - el chico que estaba hablando y al
parecer era el mayor de los tres que estaban ahí se acercó peligrosamente a
KyuHyun mientras este retrocedía un poco, cuando llegó enfrente de él comenzó a
acariciarle una mejilla - …además eres muy bonito, ¿te gustaría que te quitara
el miedo? – dijo de forma provocativa lo que alertó aún más al acosado
-
No…
gra… gracias… yo me tengo que ir – se dio la vuelta para seguir su camino pero
el otro chico lo detuvo de un brazo
-
Espera,
¿por qué tanta prisa?... si apenas nos estamos conociendo… - dijo apegando su
cuerpo al del otro de forma desagradable mientras los otros dos chicos
comenzaban a reír sonoramente
-
Suéltame…
-
Pero
si te gustará… no sabes que feliz soy de que no seas una mentira…
-
Te…
te digo que me sueltes infeliz… - el otro chico ponía mucha fuerza, por tal
motivo era casi imposible para KyuHyun el poderse soltar, se sentía desesperado
pero en eso la ayuda llegó del cielo
-
Oigan…
¿pasa algún problema? – dijo un viejito que iba pasando por ahí, eso distrajo
al muchacho que tenía cautivo a KyuHyun lo cual dio oportunidad de soltarse de
él y meterle una patada para luego salir corriendo lo más rápido que podía, el
otro chico se quedó doliendo la pierna, iba a correr para alcanzarlo y darle su
merecido pero ya iba bastante lejos por lo que decidió que luego tendría otra
oportunidad
KyuHyun
dejó de correr cuando llevaba como cinco cuadras recorridas, sintió horrible la
forma como lo tocaba ese chico y le dio mucho asco, trataría de no pasar por
ahí nunca más para no volver a verlo en su vida. Por fin llegó al centro
comercial y compró lo necesario para su colegio, iba de regreso cuando
reconoció la zona, estaba cerca de la calle en donde estaba la escuela de artes
marciales, por lo que decidió ir a asomarse para ver si volvía a ver a ese
chico que no se le salía de la cabeza.
Con
la mirada recorrió todo el lugar desde afuera, pero no lo vio por ningún lado
así que opto por irse antes de que lo viera el profesor y le volviera a
insistir en entrar a tomar clases. Estaba a punto de encaminarse cuando vio
como del otro lado de la calle se estacionaba un auto muy parecido al que había
usado por quien estaba ahí de fisgón, su emoción creció cuando lo vio descender
de vehiculo y dirigirse al establecimiento, no perdió detalle de nada, se veía
sencillamente genial con esos lentes oscuros y la camisa blanca remangada de
los puños que hacían juego con un pantalón de mezclilla, sencillamente le quitó
el aliento al otro y se quedó así hasta que lo vio entrar completamente.
Decidió
quedarse un rato más a ver si salía pero después de unos minutos lo vio ya
vestido con su Dobok y su cinta negra en la cintura, creyó que iba a clases y
si era así, trataría de ir todos los días para poder verlo, pero su sorpresa
fue enorme cuando se dio cuenta que no iba a clases como alumno, sino que era
el maestro; ese chico no se veía muy mayor, de hecho parecía más o menos de su
edad, tal vez un poco más grande pero no tanto, debía de ser muy bueno para
impartir clases a otros chicos.
Estuvo
alrededor de media hora viendo todo lo que el otro hacía, hasta que su celular
comenzó a sonar, era su madre que de seguro preguntaba donde se había metido;
contestó y tal lo había adivinado, era ella, le dijo que estaba en camino y que
no tardaba en llegar, por lo cual vio por última vez en ese día al chico que lo
había cautivado y eso que no había cruzado palabra con él.
Los
días pasaron y como se lo había propuesto, todos los días iba a la misma hora a
ver de lejos a quien sentía en ese momento era la persona más maravillosa de
todo el mundo, a él le hubiera gustado mucho hablar con él, pro era muy tímido
y eso siempre podía mucho más que sus ganas.
Ese día en particular estaba algo triste, ya que era la última vez que
podía ir a verle puesto que las clases comenzaban en dos días y a la hora que
sabía que siempre estaba era un horario donde él estaría en el colegio, para su
desgracia cuando llegó vio que la escuela estaba cerrada, no podía ser su
suerte tan mala, la última vez que lo vería en quien sabe cuanto tiempo y el
destino se lo negaba, por lo tanto regresó a su casa, iba tan metido en sus
pensamientos que no sintió como por detrás de él se acercaban los tres chicos
que hace apenas unos días lo habían molestado.
-
Pero
miren nada más a quien tenemos aquí…
-
No,
por favor aléjense… no quiero problemas…
-
Pues
muy tarde chiquito… en el momento en que me golpeaste esto se volvió un
problema… - el muchacho se lanzó sobre KyuHyun arrinconándolo contra una barda
que estaba junto a un terreno baldío mientras comenzaba a besar su cuello de
manera lujuriosa ante la mirada igual de sucia de los otros dos
-
Déjame,
te lo suplico… - decía a punto de ponerse a llorar
-
No
creo que sea posible, te haremos ver lo que se siente ser maduro… pero no
recurriremos a los golpes… sino a algo más delicioso… – dijo mientras se
relamía los labios y comenzaba a bajar la cremallera del pantalón de KyuHyun;
este volteaba a todos lados para ver si alguien pasaba y lo podía ayudar, pero
el lugar estaba desierto, por lo que solo cerró los ojos y suplico porque
reaccionaran y lo dejaran en paz, el otro chico metió su mano y comenzó a
palpar toda su intimidad - …pero si no estas tan pequeño… veo que me divertiré
hoy… aún antes de conocerte te habías vuelto mi obsesión, primero por saber si
existías… ahora por saber que eres de verdad…
-
No
por favor… - dijo apretando muy fuerte los ojos, no quería sentir sus manos
tocándolo, esto era una pesadilla
-
Lo
siento… ahora no pararé…
No
lo podía creer, era lo peor que le estaba pasando en su corta vida, estar en
manos de ese tipo que le resultaba asqueroso, pero no tenía fuerza, era muy
débil, ya todo estaba perdido.
-
¿Se
sienten muy hombrecitos de estar abusando de alguien más débil que ustedes? –
dijo una voz de pronto que al momento fue reconocida por KyuHyun, no podía ser
verdad se trataba de SungMin; la vergüenza se apoderó de él, que lo viera en
esas condiciones siendo dominado por un abusivo era la vergüenza más grande que
podía sentir, por lo que giró su cabeza hacía el otro lado de donde escuchó
provenía su voz
-
Pues
no nos sentimos, lo somos… así que mejor lárgate de aquí sino quieres recibir
tu merecido…
-
¿Y
si no me quiero ir? – el chico abusivo soltó a KyuHyun quien al sentirse libre
se hizo a un lado ocultándose entre una maleza que salía del terreno que había
a un lado de donde lo tenían arrinconado
Los
tres chicos se acercaron peligrosamente a SungMin para tratar de darle una
paliza, pero al momento de dar el primer golpe este lo esquivo con mucha
facilidad, agarrando uno de los brazos de su atacante y lanzándolo por los
aires haciendo que cayera de forma precipitada al suelo, los otros dos chicos
al ver como su amigo fue atacado decidieron huir del lugar dejándolo abandonado
a su suerte; cuando intentó levantarse del suelo SungMin puso uno de sus pies
sobre su pecho intimidando al caído.
-
Espero
que aprendas a no abusar de los más débiles, y mejor vete de aquí lo más rápido
que puedas si ni quieres que te de una verdadera paliza… así que tu decides… -
el abusivo se puso de pie rápidamente y salió corriendo en la misma dirección
por la cual se habían ido sus amigos; SungMin se dio la vuelta para ver como
estaba el chico al cual estaban atacando, vio una cadena tirada en el suelo y
la levantó, se acercó a donde había visto se había escondido el muchacho -
…oye, ¿estas bien?... – no recibió respuesta, por lo que decidió acercarse un
poco más - …¿es tuya esta cadena? – KyuHyun no quería que lo viera, le daba
mucha vergüenza que lo haya visto en una situación así, aunque no se conocían
no quería que sintiera asco o lástima por él, por lo que se escondió un poco
más contestándole muy quedamente
-
Si,
estoy bien… muchas gracias… - vio como el otro tenía la cadena que era de su
madre en la mano, de seguro con el forcejeo se le calló
-
¿Quieres
que te ayude?... ¿qué te lleve a algún lado? – no podía dejar que lo viera al
rostro, así que con todas la fuerza y velocidad que tenía se puso de pie y con
la cabeza muy agachada salió de su escondite arrebatándole la cadena de la mano
y salió corriendo con dirección opuesta en la que se fueron sus agresores
-
Muchas
gracias… - dijo al momento de pasar junto a él; SungMin se extraño de la
actitud del chico, pero no tenía tiempo para pensar en eso, mejor se apuraba o
llegaría tarde a la cita que tenía
Por
fin el Lunes llegó y las clases comenzaron, KyuHyun conoció a los que serían
sus compañeros y también a sus maestros, el ambiente parecía ser muy bueno,
aunque algunas cosas se le hacían por demás extrañas, nunca había estado en un
colegio de puro hombre pero no parecía ser tan malo; cuando el receso llegó,
bajó al patio y se disponía a leer un libro cuando de pronto todo su ser se
congeló, en la entrada de la cafetería estaba SungMin con unos chicos
platicando, él era también un alumno del mismo colegio, automáticamente una
sonrisa apareció en su rostro, al parecer alguien en las alturas le premiaba de
esa manera, ahora solo esperaba que nunca lo haya reconocido cuando lo defendió
de esos abusivos.
Un
tiempo estuvo investigando sobre él, su edad, en que semestre iba, quienes eran
sus amigos, todo con sumo cuidado para no levantar sospechas ante nadie; ahora
el problema era como poder hablar con él, por lo que se le ocurrió que entrando
a la escuela de artes marciales sería la solución, además que le ayudaría en su
vida puesto que ya no quería pasar por una situación como la vivida hace un par
de días.
Por
fin llegó el día en que se decidió a hablarle, solo esperaba que no fuera a ser
contraproducente, esperó a un lado del que era su salón cuando lo vio salir
acompañado de otro chico, se acercó a él y es que por fin le habló.
-
Disculpa…
¿puedo hablar contigo?...
La
vergüenza lo envolvía totalmente, pero ya lo estaba haciendo, ahora solo era
cuestión de esperar que le depararía el destino…


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